Carlos Areán escribía en su libro La pintura expresionista en España: “Un pintor expresionista es un artista que expresa algo de manera violenta e intensa”. Y añadía: “El pintor expresionista es un obseso de si mismo, y pinte lo que pinte, nos esta comunicando a gritos su propia ansiedad, su propio dolor o su resentimiento”.
Jesús Soler es un pintor español y expresionista, vocacional, audaz y apasionado, que ha encontrado en la pintura su razón de vivir. Investigador de la materia, conocedor del último secreto del color, inquieto e inquietante, lucha por descubrir un nuevo camino de expresión, tan lleno de ansiedad – y quizás de dolor – como ausente de resentimiento.
Al final de una etapa juvenil, marcada por una larga serie de éxitos esperanzadores que hacían presagiar un brillante porvenir, Jesús Soler renuncia a las exhibiciones publicas, se encierra en la soledad del estudio y tras un prolongado diálogo, intenso y desgarrado, consigo mismo, pleno de dudas e interrogaciones, reemprende su interrumpida trayectoria de exposiciones. Una vez mas, el aplauso de critica y del público acompañan y potencian su trabajo.
Ahora en su cuajada madurez, Jesús Soler vuelve a enfrentarse con los mismos desafíos: la materia y la expresión. Pero lo que ayer era solamente el pálpito de su intuición creadora, hoy es el resultado de su sabiduría técnica y la respuesta consciente de un personal concepto pictórico. La amplitud del trazo, la violencia cromática, el espíritu poético e irónico que subyace en el fondo de sus lienzos, marcan y caracterizan una obra moderna, vital y desgarrada, que estalla en el silencio como una carcajada de color.
Sus últimas exposiciones señalan una leve pero diferenciada evolución ya que, por un lado se acrecienta el sentido lúdico en su manera de entender la realidad, y por otro se suaviza la rudeza matérica utilizando nuevos hallazgos expresivos puestos al servicio de su irrenunciable juego intelectual.
Mario Antolín Paz
Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte
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